La niñez surreal

Ramona Web (revista de artes visuales)

Por Lic. Maria C. Cosci

De la Muestra: Perturbadora inocencia en el CC Borges (Agosto 2011)

La niña sujeta su globo rojo, esmerándose en sujetarlo y no perderlo de vista. Al mismo tiempo el niño hace zarpar su barco de papel sobre las aguas turbias de una acequia, rogando que siga su curso y no naufrague en el intento. La niñez es representada a través del juego en cada cuadro, los intereses de los pequeños pero también sus miedos se ven expuestos en cada escena. Observamos príncipes y princesas, reyes y reinas preocupados por cada detalle de su traje para que sea igual a los cuentos que han escuchado. Asimismo en el mundo de ensueño de la niñez toda dificultad tiene una rápida y sencilla solución. En consecuencia cada objeto deja de ser útil para ser indispensable, hasta puede cambiar de color y forma dentro de aquella mente libre, donde el suelo es mar y el cielo despejado es una tormenta atroz donde el viento silva con voz aguda y nos empuja al mar. Mientras recorremos cada imagen notamos que los niños expresan sensaciones como la espera, el miedo, la caída, la exaltación y la sorpresa, estas interactúan en el mundo imaginario del juego, gracias a esa mágica fundición la realidad parece menos difícil.
Lejos de un fin melancólico cada obra penetra en el adulto como un aire fresco, dándonos una ráfaga de sencillez, creatividad e inocencia muy lejos del mundo neurótico real y maduro. Todos alguna vez hemos soltado el globo para ver cuanto ascendía, todos cruzamos los dedos cuando nuestro barco de papel de diario era arrasado por la corriente, hemos remontado un barrilete demostrando nuestra habilidad y los árboles nunca fueron tan verdes como cuando subíamos por ellos sin pensar en lo difícil que sería bajar. Sin embargo el aprendizaje formal con el correr de los años nos ha vuelto adultos controlados y concretos, gracias a esta serie pictórica otra vez somos niños descontrolados y surrealistas.
“Espacios imaginarios, mundos de esencia lúdica creadas no pensado en que todo tiempo pasado fue mejor, sino por que es a través de los recuerdos del jugar, del imaginar donde encontramos un lugar en donde sentirnos seguros y desde ahí volver a sumergirnos en nuestro mundo adulto” Valeria Zysman

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